18.5.14

Adiós

¿Cuándo pensáis en la palabra "adiós" qué se os viene a la mente?

Cuando yo pienso en esa palabra me viene a la mente una situación que acaba y otra que comienza, perdón, una buena que comienza.

Nos puede resultar difícil despedirnos de alguien o de algo, puede que nos resulte hasta doloroso, pero ¿por qué? 

Tendemos a pensar que los buenos recuerdos son dolorosos. Cuando nos despedimos de la que creemos fuente de nuestra felicidad se tiende a pensar que todo se ha acabado y con el tiempo una aprende a ver las cosas desde una perspectiva diferente. Los buenos recuerdos son estupendos, maravillosos, aunque esa persona no esté a nuestro lado, aunque no estemos en un lugar que nos reconforte. 

Los buenos momentos nunca hay que eliminarlos de nuestros recuerdos, siempre debe estar ahí para decirnos: "eh tú, tienes razones para sonreír, porque aunque estés mal ahora, te lo has pasado de puta madre" Son momentos vividos y eso debería reconfortarnos no deprimirnos, ¿o no?

Claro que podemos pasarlo mal, joder es normal que lloremos, gritemos, nos comamos un litro de helado de chocolate con brownie y volvamos a llorar. Es normal, no tenemos ningún tipo de traumas, y si queremos verlo así, que sepáis que TODO EL MUNDO está repleto de traumas o de momentos difíciles. Pero todo acaba, llega un día en el que de repente te ríes y notas como te vas recomponiendo, cómo te levantas y sigues andando. Porque el mundo no acaba, a no ser que mueras, y si eres de los que creen en la vida después de la muerte pues esa suerte que tienes.

Que me lío, que ya no sé ni lo que escribo... Es lo que ocurre cuando te lanzas a escribir mientras una canción determinada que te recuerda a las despedidas bonitas, de esas que recuerdas emocionada. Y claro, llevo prácticamente todo el día encerrada en mi habitación leyendo para el (maldito y bonito) Trabajo Fin de Grado.

Que tengo ganas de verano en la playa. Que vienen cambios y despedidas. Que llegan nuevos buenos momentos.


Salud.

21.4.14

Gracias

Hay personas súper geniales por el mundo, extrañas, frikies, traumatizadas, acomplejadas, molestas, cariñosas, difíciles, sonrientes, positivas y negativas, contradictorias, bordes, tímidas, inmaduras, infantiles, humildes, generosas hasta decir ¡basta!, altruistas, complicadas, reflexivas, impulsivas, fantasmas, pagafantas, creativos, morales, comprensivas... A los cuales vas conociendo y poco a poco te vas enamorando de esas personas, porque son únicas e iguales al mismo tiempo, porque te aportan sensaciones no a menudo experimentadas, porque hacen que te sientas menos sola en este mundo, te hacen sentir querida y apreciada, te valoran por lo que eres y no por lo que puedes llegar a ser.



Yo hoy me siento realmente agradecida de tener lo que tengo y de ser lo que soy. Agradezco tener estos Amigos a mi al rededor, que cuando me caigo me ayudan a levantarme. Agradezco tener esta familia genial y estupenda, esta gran FAMILIA en la que confío plenamente, a los que quiero con locura y a los que me critican a la cara y sacan la cara por mi. Agradezco tener una Madre y un Padre estupendos, increíbles, inteligentes, expertos, críticos, que me quieren con locura, a los que valoro con cada paso en el camino.

La Familia para mi no es la sangre compartida, es más, si os soy sincera, hay personas con las que comparto sangre y no las quiero en mi vida. Para mi la Familia es algo más, muchísima más y de la que estoy enamorada. 

En mi Familia hay personas que entran nuevas y sin necesidad de rituales religiosos, sin ceremonias de boda o de bautizos. 

Hoy dejo de lado todo eso por lo que demasiadas me quejo, dejo de lado mi competitividad por ser mejor cada día, mis kilos de más, mis agobios y me centro en todas estas grandes personas.

Deberíamos hacer esto todos los días... ¿no creéis?

Salud.

19.4.14

Lo viejo es bonito

Vengo de Lisboa, una ciudad hermosa y bohemia dónde las haya. Algunos me dijeron que era una ciudad triste y melancólica, sinceramente, yo no la vi así.


Es una ciudad dónde los edificios y las calzadas están abandonadas a su suerte, recordando tiempos pasados donde, supongo, mostraban toda su grandiosidad, pero que se han quedado atrás a lo largo de los años, mostrando así sus carencias y es ahí dónde surge toda la belleza de Lisboa. 

Lisboa parece ser la mejor metáfora de que lo viejo, estropeado, lo arrugado es igual o más bello que lo nuevo, reciente o reformado. Sus calles cuentas historias pasadas, es fácil imaginarse años atrás con una falda midi, un pañuelo en la cabeza y una cesta llena de comida del mercado. Sus puertos, sus barcos, sus edificios de colores o azulejos, sus casas parecidas a las parisinas, con  sus buhardillas y sus balcones de hierro forjado, su gente, su puente rojo... A cada paso que daba, más me enamoraba y es que me transportaba a un universo paralelo, dónde las preocupaciones rutinarias no tenían cabida, en parte por la ciudad, en parte por la compañía, en parte por el sol que nos acompañaba... 

Ha sido un gran viaje que recordaré siempre. En otra ocasión os hablaré de la otra parte ciudad, la que no es la ciudad sino la compañía, porque para mi ha sido fundamental y muy enriquecedora.

Os dejo con algunas fotografías de lo que ha sido nuestro viaje a Lisboa, sin embargo, pronto podréis disfrutar de un vídeo en el que hago, a mi parecer, una hermosa mezcla de lo que ha sido este corto pero intenso viaje.

Salud.