Sábado, seis de la tarde y aquí estoy, sentada en frente de mi ordenador con la tabla de la plancha en frente y escuchando September Song de Agnes Obel. Todo muy adecuado porque es septiembre y esta canción me transmite lo que ahora mismo siento.
Estoy tranquila, un poco triste, emocionada, algo ansiosa y feliz a la vez. Todas esas emociones tienen un sentido, una razón y las entiendo todas, aunque me den un poco de miedo. ¿Sabéis? odio esa palabra, "miedo". Es una palabra que me hace reaccionar siempre, de una forma o de otra, pero siempre me despierta, si la miro desde lejos puedo afrontarla y vencerla, pero no siempre es así. A veces, simplemente se mete dentro de mi cabeza y conduce mis actos. Otras la puedo mantener a ralla, como si fuera una fiera en mitad de una noche oscura y yo sostengo algo con fuego, pero no logro que se vaya, sólo que se esconda y me mire con esos ojos amarillos. Luego, hay veces que logro matar a esa palabra, hasta que vuelve a aparecer, con otra forma y otro nombre y todo vuelve a empezar.
Tengo miedo, pero estoy dispuesta a afrontarlo. Tengo miedo a que la vida que me he construido se derrumbe, eso no sería del todo malo porque no soy feliz con esta vida, sólo aparento serlo en un intento de no aceptar la verdad, porque la verdad me da miedo. Empiezo a entender parte de esa verdad, poco, muy poco a poco. Empiezo a ver La Luz al final del camino, aunque aun tengo que llegar. Siento que lo voy recorriendo poco, muy poco a poco. Pero me da miedo que recorrer este camino haga que la persona con la que he proyectado mi vida hasta ahora, por la que he apostado todo, TODO lo que tengo, lo que soy y lo que quería ser desaparezca y me encuentre de nuevo sola. Hasta ahora estaba segura de que esta persona siempre estaría ahí y me ha hecho tan tan tan feliz, que tengo miedo de que perderla signifique perder esa felicidad, esa seguridad que me aporta, ese saber que tengo a alguien al que recurrir si lo necesito. ¿Y por qué pienso así? Porque este año ha sido muy malo para nosotros, hemos dejado que el otro se caiga, lo hemos dejado solo porque estábamos demasiado ocupados pensando en "pobrecitos nosotros" o "qué malos somos", todo a un mismo tiempo y a destiempo. El otro se ha caído y se ha visto solo, pidiendo ayuda a gritos y sin recibir ayuda de quien esperaba. Esto ha hecho que nos separemos, que tengamos una relación en la que yo al menos nunca he estado de acuerdo, nunca he querido. Y ahora tengo que pensar en qué voy a hacer para mejorar esta relación, pero ya no sé si quiero continuar en esta relación, en la que tengo ahora. Habíamos luchado por no estar aquí y el miedo, el miedo ha conducido nuestros pasos hasta este momento, creo que por temor a aceptar una verdad. Aunque aun no sé cuál verdad es esa. La mayoría de las personas a las que le cuento esto me dicen todas lo mismo, que igual debería replantearme la relación.
Le quiero muchísimo, tanto que he llegado a ponerle a el en primer lugar antes de mi. Pero no confío en él, en nosotros como antes, ya no sé si es el amor de mi vida, si es el padre de mis hijos o es un ex-novio. Igual mi enfoque es equivocado, pero ahora mismo es lo que siento.
Lo que tengo claro es que no puedo dejar que esto me arrastre otra vez, no puedo dejar que el temor a perderle me paralice porque creo que si lo hago a parte de perderle a el, me perderé a mi misma también. Y tengo que seguir, y lo siento. Siento si eso llegará a significar un adiós, pero no puedo perderme, no puedo porque si lo hago, si me quedo, me quedaré vacía.
Así que espero, deseo y ansío que me acompañes, que me sigas, que esto te de el empujón que necesitas para ser lo que quieres ser, hagas lo que quieras hacer y luches por lo que amas, sea lo que sea eso. Porque te amo, pero eso no puede hacer que nos hundamos el uno al otro, porque entonces ese amor sería impuro, tóxico y maligno y me daría mucha pena que sigamos haciéndonos esto el uno a otro, porque sé que nos queremos de una manera limpia y clara, aun lo veo, aunque tenga que rascar un poco para verlo. No dejemos que nuestro amor se contamine de mentiras, de faltas de respeto, de miedo. Reguemos ese amor con más amor, con risas, respeto y confianza.
Bueno, yo ya me voy. Espero volver pronto con buenas noticias.
Patricia.
